No reconoces la emoción
Ya hemos comentado que, para que podamos mejorar en nuestro camino hacia el éxito personal y profesional, tenemos que desarrollar un trabajo de autoconocimiento que nos ayude a detectar nuestras experiencias emocionales más significativas.
Una vez que las hayamos identificado, sería bueno apuntar cada día cómo reaccionamos ante esas emociones y qué nos provoca la reacción en ese momento.
De esta forma te vas a dar cuenta, vas a poder controlar y manejar esas situaciones en las que no has reparado nunca y que posiblemente te están haciendo tanto daño en tu vida. Posiblemente al no ser consciente de esas emociones es como si no fuera con nosotros, como si no fueran emociones nuestras que pueden provocar situaciones no deseadas, no premeditadas, pero que hacen mucho daño tanto a nosotros como a las personas de nuestro entorno.
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“La autenticidad es una colección de elecciones que hacemos cada día”
–Brené Brown-
El problema lo ha provocado otro
Hay muchas personas que no aceptan ciertas situaciones, que no creen que esas situaciones han sido provocadas por ellas. ¿Por qué? porque no reconocen, no saben que el origen que lo está provocando, posiblemente sea por una reacción de esa emoción de la que no es consciente y esto desencadena una sucesión de sin sentidos que refuerza nuestra invulnerabilidad, incluso poniéndonos a la defensiva o agresivos.
Archivo interior emocional
Cuando reconocemos nuestras propias emociones, estamos dando un paso de gigante, porque si queremos mejorar, cuando percibimos una señal, para eso hay que estar atentos, primero somos conscientes, luego podemos clasificarla en nuestro archivo personal, más tarde podemos profundizar en ella, comparando y sabiendo reacciones anteriores que hemos tenido y esto nos lleva a manejarla de forma más positiva y óptima según nuestro criterio, sin dar lugar a situaciones tensas.
Porque estamos transformando la emoción con nuestro potencial interior para que sea óptima y acorde a nuestra higiene mental, para que no nos ciegue y perjudique, sino todo lo contrario, que consigamos un triunfo propio, un paso más en nuestro crecimiento interior personal.
La máscara de la Vulnerabilidad
Siguiendo el hilo de las sesiones anteriores, hay personas que viven con la máscara y esto les hace creer que son capaces de todo, incluso se creen fuertes y cuando viene algún contratiempo que les da de lleno, no entienden ni asumen que eso les pueda afectar o hacerles incapaces. En ese momento se dan cuenta que hayan hecho cualquier cosa son también vulnerables.
La invulnerabilidad no es transparente
Con la máscara no permites transparencia, tu transparencia, no puedes reconocer sensaciones y emociones que tenemos todos, como su inseguridad, tristeza, miedo, amor, ira, etc., y que todas esas emociones, sensaciones y sentimientos nos ayudan a sobrevivir ante las diferentes situaciones que vivimos día a día, porque son necesarias, si las reconocemos vivimos en diferentes estados emocionales en cada momento de forma consciente y de esta forma podemos identificar en cual nos gusta o no nos gusta estar, porque cada emoción la debemos regularizar, para que no nos oprima y no sea la que dirija nuestras acciones y comportamientos, vivimos en una montaña rusa y puedes hacer dos cosas disfrutarla o sufrirla.
Por eso recomiendo que seamos nosotros los que decidamos si queremos actuar o comportarnos así en función de la elección que hayamos hecho, no tenemos que dejar que nos secuestren emocionalmente, debemos mantener la capacidad de razonamiento en su justo equilibrio.
Confianza y Seguridad
Es conveniente tener en cuenta no confundir la persona que nos transmite confianza con la persona que nos transmite seguridad, en muchos casos excesiva, porque puede que esté transmitiendo desde detrás de la coraza, por encima del bien y del mal, dentro de un halo de orgullo, inmodestia, vanidad, etc.
Para averiguar si eres de estas personas te recomiendo que hagas tu propio análisis, eso sí, tienes que hacerlo desde otra perspectiva, tienes que desnudarte ante ti.
Una forma que puede ser válida, es realizar un balance de tus propias fortalezas y debilidades, sabiendo que las fortalezas son tu motor lo que te mueve, ayuda y guía, pero que éstas no sean las que tapen a las debilidades, porque estas debilidades son las que tenemos que ser más conscientes de que existen para poder desarrollarlas. Hay que averiguar qué es lo que no sabemos o no podemos controlar y de esta forma podamos ir debilitando la coraza, nos vayamos quitando nuestra máscara y seamos auténticos a cara descubierta.