Cuantas veces nos ha ocurrido esto a cualquiera de nosotros, que las emociones son instantáneas, se producen más rápidas que el razonamiento, y puede que actuemos de una forma totalmente dispar o no coherente con nuestro comportamiento habitual, porque no estamos pensando, razonando, reflexionando como lo solemos hacer habitualmente, incluso puede que nos arrepintamos de acciones realizadas en ese impulso, en ese momento de posibles acciones inconscientes que nos llevan a situaciones que no habíamos pensado llegar nunca o que no se hubieran dado con seres queridos, amigos y compañeros. Otra cosa es cuando nos paramos a pensar, todo va tomando un sentido que no quiere decir que sea el adecuado, pero disponemos de tiempo para racionalizar la situación dada.