¿Qué tipo de decisiones sueles tomar?

Las decisiones pueden ser Conscientes e Inconscientes. En cualquier momento de nuestra vida estamos tomando decisiones, unas veces de forma consciente y otras de forma inconsciente.
Si crees que tomas las decisiones solo de forma consciente, puede que si profundizas un poco más y lo piensas llegarás a la conclusión de que se toman muchas decisiones de forma inconsciente.
Ahora es el momento de preguntarte ¿Qué crees que dificulta la toma de decisiones? Puede que te de miedo tomar decisiones, por desconocimiento, por indecisión, …

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“Cuando tus valores son claros, tomar decisiones se vuelve más fácil” -Roy E. Disney-

Decidir es mejor que no decidir

Creo que a todos nos gustaría tomar decisiones sin miedo y seguros de sí mismos, entonces ¿por qué tenemos miedo a tomar decisiones? Y es más no queremos equivocarnos.
Cuando nos planteamos tomar una decisión, nos estamos planteando tomar un camino, aunque si no tomamos la decisión, también podemos decir que estamos decidiendo.
En nuestra vida estamos tomando decisiones continuamente, muchas veces de forma inconsciente y en otras ocasiones de forma consciente que posiblemente nos vayan a determinar nuestro futuro por lo que esta decisión implica.
Es una responsabilidad importante para cualquiera de nosotros.
Una de las razones por las que tenemos que tomar decisiones es para seguir adelante y si tenemos inquietudes para poder mejorar yendo hacia nuestras metas u objetivos.
Por eso es importante que sepamos distinguir o priorizar lo que son decisiones importantes que nos van a condicionar nuestra vida futura y las decisiones que no son tan relevantes.

¿Por qué tenemos miedo a equivocarnos?

Como he comentado, no es lo mismo saber qué esa toma de decisión en un momento determinado te va a condicionar tu futuro que la decisión de si vas a ponerte el pantalón vaquero o el pantalón de pana, no es lo mismo ¿verdad?
Entonces podemos decir que la dificultad de tomar decisiones puede darse por miedo a equivocarte y aquí tendríamos que preguntarnos por qué tenemos miedo.
Posiblemente sea por las consecuencias que implican, que pueden ser de distinta índole dependiendo de la situación de cada persona.
Normalmente una de las alternativas que utilizamos para no tomar decisiones es la procrastinación, que esto puede que lo hagamos de forma consciente o también de forma inconsciente nos puede llegar a vencer, atenazar incluso a bloquear cualquier decisión que vayamos a tomar.
Como hemos visto en otras sesiones, si me puedo equivocar y eso no debe suponer un fracaso para mí, ya que como hemos dicho puedes pensar de forma positiva en un aprendizaje para modificar o añadir ciertos conceptos o acciones en posibles decisiones futuras.
También las personas que no han desarrollado explícitamente su desarrollo personal sobre todo a nivel mental y emocional les puede pesar mucho la responsabilidad que puede conllevar esa toma de decisión concreta.
En otros casos puede que sea esa vulnerabilidad, verse expuesto ante los demás, que se puede ver como una amenaza y puede producir pues esa angustia, estrés o ansiedad frente a terceros.
Y también podemos decir que todo ello está condicionado a cómo es la persona, si necesita tener el control absoluto o no, si la persona se mueve bien en la incertidumbre y puede postergar con tranquilidad, si la persona sabe delegar y se siente cómoda dejando la acción en otras personas, pero asumiendo la responsabilidad o como en muchos otros casos se evita la toma de decisión.

La mejor decisión se ajusta al objetivo

Creo que llegados a este punto la mejor decisión, es la decisión que se ajusta más y mejor al objetivo planteado sabiendo que en ese momento, tenemos la información, tenemos el contexto y las circunstancias, puede que sea la mejor opción disponible.
¿Por qué? Porque sabemos todos que podemos controlar lo que depende de nosotros, pero siempre habrá variables externas que escapen a nuestro control. Por eso debemos ocuparnos de lo que nosotros podemos manejar y estar atentos a esas variables externas.

Date permiso para equivocarte

Es bueno que aprendamos, que a la hora de tomar decisiones debemos darnos permiso para poder equivocarnos y es bueno también que vayamos analizando los diferentes indicadores según el escenario que nosotros habíamos idealizado en nuestra mente y saber si hay que flexibilizar o realizar algún pequeño cambio en esta toma de decisión.
Por eso decimos que sea cual sea la decisión que podemos tomar, lo haremos con la mejor intención y las mejores opciones disponibles en ese momento.
No debemos tomarlo como un fracaso si no se llega al objetivo que pretendíamos al tomar la decisión, si hay que tomarlo como ese aprendizaje, esa retroalimentación que nos ayudará a mejorar nuestras decisiones futuras.
Una de las recomendaciones que podemos aportar desde ESECI Coaching, es que te relajes a la hora de tomar una decisión y no esperes a tomar una decisión esperando que sea perfecta.
También entran en juego otras generalidades como que nunca tomamos buenas decisiones, en muchos casos acumulamos demasiada información que en vez de facilitarnos la decisión lo que hace es complicarla más.
Y sobre todo darte importancia de que tú eres la persona más importante y como siempre hemos dicho desde ESECI Coaching, tus decisiones son tuyas y el miedo a fallar a terceros no te condicione a tomar la decisión de una forma impulsiva o inmediata si no es necesario.
Por ello cuando trabajamos en sesiones de coaching o en procesos de coaching lo hacemos con una mentalidad de 360°, una visión en 360° y no una visión focalizada que no nos deja ver todo el espectro de oportunidades con las que podemos contar para tomar una decisión.

¿Dónde has aprendido a tomar decisiones?

Me figuro que entenderás que no nos han enseñado a tomar decisiones en nuestro proceso educativo y creo que es una de las habilidades que hay que entrenar para que cada toma de decisiones que hagamos en el futuro, para sean fluidas a partir de ahora y que nos genere un menor coste de energía Emocional.
Por eso sería conveniente que priorizáramos las tomas de decisión o decisiones que tomamos al cabo del día. Esto se puede hacer realizando una lista con las diferentes opciones y amenazas de cada toma de decisión, estableciendo los parámetros para la priorización de esa toma de decisiones, que para cada uno de nosotros serán diferentes. Y una vez que tengamos esta información podemos más fácilmente identificar y ejecutar la toma de decisión en cada momento.
Después es conveniente que analicemos los resultados para obtener esa retroalimentación y volver a empezar para futuras decisiones de una forma más segura que nos proporciona este aprendizaje anterior.

Provoca que las cosas ocurran

Claro que la toma de decisiones no es igual para todo el mundo porque hay personas que están continuamente provocando que las cosas ocurran, sin embargo, hay otras personas que son espectadores y ven cómo ocurren las cosas y luego hay otro grupo de personas que no parecen que están en el mismo escenario que los anteriores porque no saben que han ocurrido cosas.
Entonces es importante que identifiques a qué grupo perteneces, para saber también el grado de influencia que puedes tener a la hora de tomar ciertas decisiones, porque debe ser bastante coherente con tus valores, tus creencias y sobre todo con el estilo de vida que quieres.
Por eso como he dicho antes si tomas una decisión como si no tomamos una decisión, tanto en un sentido como en otro tiene consecuencias para tu vida y ahí es donde tenemos que saber si eso está alineado con lo que nosotros queremos y compartimos, porque cuando tomamos decisiones que están alineadas con nuestros valores y forma de vida no estamos dejando que terceros nos arrastren por sus decisiones ni estamos permitiendo que el ritmo de la vida en la que estamos involucrados decida por nosotros, por el contrario, estamos tomando el timón.
Sé que siempre cuando tomamos una decisión existe una presión importante sobre nosotros, por lo que esa decisión es o va a tener consecuencias en un grado mayor en nuestra vida y más todavía cuando involucran a terceras personas como familiares y empleados.
En esa decisión que debemos tomar, sabiendo que la decisión perfecta es harto difícil conseguirla, o sea, esperamos que no ocurra el fracaso, según nuestros parámetros debemos tener flexibilidad o margen de tolerancia en los resultados de nuestra toma de decisiones.
¿Por qué? Porque en la toma de decisiones según el grado de racionalidad que incluyamos en esa toma de decisión puede que sobrepase unos elementos o conceptos, como son la creatividad y la intuición que todos tenemos y que no usamos frecuentemente, no deje esa racionalidad que afloren estos conceptos maravillosos para esa toma de decisión.

La capacidad de tolerar el riesgo

A todos creo que nos gustaría tener esa bolita de cristal, consultarla y saber qué riesgo vamos a tener, si es adecuado a nuestra capacidad de tolerar esa medida según nuestra tolerancia de riesgo o no, de esta forma estaríamos más tranquilos y seguros a la hora de poder tomar la decisión y el camino correcto, pero como eso creo que hoy día no es factible.
Como digo siempre la virtud está en el equilibrio y si a la toma de decisión le aplicamos los elementos en su justa medida de racionalidad, emoción, intuición y creatividad creo que tomaremos decisiones muy acertadas con nuestros valores y objetivos.
Todo ello implica que tienes que tener claro que las decisiones no es bueno tomarlas en caliente, por eso hay que dejar reposar y que tú estés en tu centro, estable y equilibrado mental y emocionalmente.
Como hemos dicho con otra de las presuposiciones, hay que obtener la máxima información posible que afecte a esta toma de decisión, no extralimitarnos con la información que nos puede perjudicar.
Por ello insisto en que no decidir también es una decisión. No, por no decidir vamos a escapar o vamos a evitar una situación concreta, otra cosa es que queramos no decidir sobre una situación porque decidamos que no es el momento para tomar la decisión y queramos esperar por alguna razón que entendamos nos puede dar luz o claridad al asunto en cuestión.
Es muy diferente, que el no decidir sea porque no queremos hacernos responsables de nuestros pasos y preferimos optar por ser pasivos, porque creemos en el destino, en la suerte, en el universo o en lo que tú creas que se va a hacer cargo de tu situación. Esta postura en la que no decides, es complicada mantenerla para que puedas reclamar a cualquier persona sobre el resultado de lo que te suceda, porque ha sido una decisión de no decidir y es responsabilidad tuya y de nadie más.
Lo bueno de todo esto es como hemos dicho en otras ocasiones que siempre nos queda la posibilidad de rectificar y cambiar, porque tenemos los recursos suficientes para hacerlo y tomar una decisión que creamos en ese momento que es la mejor opción disponible, siempre y cuando haya tiempo para poder actuar, porque así serás la persona que está decidiendo su propio destino y aunque te equivoques, te animo a que tomes decisiones en tu vida y para tu vida y que si surge algún fracaso lo tomes como un aprendizaje y asumas tu responsabilidad.

NOTA: Para obtener una información más completa sobre este tema, se recomienda visualizar el vídeo, ya que la transcripción no es completa.

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