¿Qué te aporta la invulnerabilidad?

Cuando te acomodas en la invulnerabilidad estás eligiendo el camino del riesgo continuo, del peligro, del miedo.
Esto es porque, como no te puedes mostrar como realmente eres, auténtico, inicias varios procesos que son los que toman las riendas de tu vida, y te preguntas ¿por qué te pasa esto a ti? Estos procesos que en un principio crees que te van salvar de las diferentes situaciones, son los que cada vez más hacen que te muestres más invulnerable de cara a la galería, pero por dentro tú sabes o deberías saber los puntos más importantes de tu vulnerabilidad.
Otra cosa es que los quieras reconocer para trabajar en ellos y que no te afecte de forma negativa en todo tu ser, tanto físico, mental, emocional y espiritual.
Una de las posibles consecuencias, que es muy normal en cada uno de nosotros, por ejemplo, es llegar a un estado de ansiedad, porque llevas sufriendo mucho tiempo y estás en un proceso de desgaste, de baja energía, preocupado continuamente, porque una preocupación se va cuando te llega otra más grande y así continuamente.

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“Debes luchar por hallar un punto fijo en ti mismo, al que el mundo exterior no pueda vulnerar”

-Gustav Meyrink-

La invulnerabilidad no te deja disfrutar

En estos momentos estamos viviendo una situación con mayor acentuación por los posibles contagios, situaciones fuera de nuestro control, delincuencia, secuestros, guerras, terrorismo, accidentes, ataques de pánico por perder el trabajo, quebrar el negocio, por no poder pagar las facturas, etc. Todo esto no nos deja disfrutar de nuestra propia vida, ni la que compartimos con nuestros seres queridos.

Ese sufrimiento que nos provoca la preocupación continua por diferentes cosas o situaciones, sin enfrentarnos a ellas, tampoco nos deja experimentar nuevas sensaciones, porque estamos limitados por lo que pueda pasar, vivimos con el miedo continuo sin salir de nuestra zona de confort, donde creemos que nos sentimos seguros, donde también creemos que no corremos riesgos, y esto no es así.

En algunas ocasiones puede incluso transmitirse esa preocupación o miedo a nuestro entorno provocando situaciones nocivas para la convivencia con actos automáticos repetitivos, dependencia de ansiolíticos, drogas, alcohol, medicamentos, etc.

Creo que es un buen momento para pararse a pensar sobre nuestra vulnerabilidad y confrontarla, para salir de esta situación.

NOTA: Para obtener una información más completa sobre este tema, se recomienda visualizar el vídeo, ya que la transcripción no es completa.

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